martes, 27 de enero de 2009

Juan Pablo II a los Jóvenes en uno de sus documentos:



Los jóvenes

9. Los numerosos encuentros jubilares han congregado las más diversas clases de personas, notándose una participación realmente impresionante, que a veces ha puesto a prueba el esfuerzo de los organizadores y animadores, tanto eclesiales como civiles. Deseo aprovechar esta Carta para expresar a todos ellos mi agradecimiento más cordial. Pero, además del número, lo que tantas veces me ha conmovido ha sido constatar el serio esfuerzo de oración, de reflexión y de comunión que estos encuentros han manifestado.

Y, ¿cómo no recordar especialmente el alegre y entusiasmante encuentro de los jóvenes? Si hay una imagen del Jubileo del Año 2000 que quedará viva en el recuerdo más que las otras es seguramente la de la multitud de jóvenes con los cuales he podido establecer una especie de diálogo privilegiado, basado en una recíproca simpatía y un profundo entendimiento. Fue así desde la bienvenida que les di en la Plaza de san Juan de Letrán y en la Plaza de san Pedro. Después les vi deambular por la Ciudad, alegres como deben ser los jóvenes, pero también reflexivos, deseosos de oración, de « sentido » y de amistad verdadera. No será fácil, ni para ellos mismos, ni para cuantos los vieron, borrar de la memoria aquella semana en la cual Roma se hizo « joven con los jóvenes ». No será posible olvidar la celebración eucarística de Tor Vergata.

Una vez más, los jóvenes han sido para Roma y para la Iglesia un don especial del Espíritu de Dios. A veces, cuando se mira a los jóvenes, con los problemas y las fragilidades que les caracterizan en la sociedad contemporánea, hay una tendencia al pesimismo. Es como si el Jubileo de los Jóvenes nos hubiera « sorprendido », trasmitiéndonos, en cambio, el mensaje de una juventud que expresa un deseo profundo, a pesar de posibles ambigüedades, de aquellos valores auténticos que tienen su plenitud en Cristo. ¿No es, tal vez, Cristo el secreto de la verdadera libertad y de la alegría profunda del corazón? ¿No es Cristo el amigo supremo y a la vez el educador de toda amistad auténtica? Si a los jóvenes se les presenta a Cristo con su verdadero rostro, ellos lo experimentan como una respuesta convincente y son capaces de acoger el mensaje, incluso si es exigente y marcado por la Cruz. Por eso, vibrando con su entusiasmo, no dudé en pedirles una opción radical de fe y de vida, señalándoles una tarea estupenda: la de hacerse « centinelas de la mañana » (cf. Is 21,11-12) en esta aurora del nuevo milenio.

martes, 6 de enero de 2009

Solemnidad de la Epifania del Señor : Lecturas y Evangelio


Epifanía del Señor, solemnidad


Libro de Isaías 60,1-6.

¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti!
Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti.
Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora.
Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos.
Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti.
Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.


Salmo 72(71),1-2.7-8.10-11.12-13.

De Salomón. Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud.
Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra.
que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sebá le traigan regalos;
que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones.
Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes.


Carta de San Pablo a los Efesios 3,2-3.5-6.

Porque seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.
Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras.
que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.
Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.


Evangelio según San Mateo 2,1-12.

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo".
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel".
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,
los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,
y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Por la familia Cristiana




POR LA FAMILIA CRISTIANA

SOLEMNE EUCARISTIA EN MADRID

PLAZA DE COLON 12 DEL MEDIODIA

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad


Kalenda de Navidad

Habían pasado millones de años desde que Dios quiso crear de la nada el cielo y la tierra.

Después incluso de muchos siglos, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, sopló sobre él el espíritu de la vida, y después de la desobediencia y del pecado prometió la venida de un Salvador.

Dos mil años después de que nuestro padre Abraham salió de su país de Hur de Caldea, para llegar a la tierra prometida como primicia del pueblo elegido.

Quince siglos después de la liberación del pueblo de Israel, cuando Dios lo hizo salir de Egipto, atravesando admirablemente el Mar Rojo y a lo largo del desierto lo condujo a la Tierra Prometida.

Mil años después de la unción real de David, el pastor humilde, elegido por Dios e indicado por el profeta Samuel para ser Rey del pueblo de la Promesa y antepasado del Mesías y Pastor de Israel.

Después de años de larga espera y destierro, cuando Dios mandaba profetas a su pueblo para mantener despierta la esperanza en las promesas de un Mesías que debía liberar a Israel del yugo de sus opresores.

En la ciento noventa y cuatro Olimpiada de Grecia, en el año setecientos cincuenta y dos de la fundación de Roma, el año cuarenta y dos del reinado del emperador Octavio Cesar Augusto, cuando una inmensa paz reinaba sobre toda la tierra:

JESUCRISTO, El DIOS ETERNO, E HIJO DEL ETERNO PADRE, QUISO CONSAGRAR EL MUNDO CON SU MISERICORDIOSA VENIDA.

ANUNCIADO POR GABRIEL EL ARCANGEL, CONCEBIDO POR OBRA DEL ESPIRITU SANTO, NACIÓ EN BELEN DE JUDA, HECHO HOMBRE DE LA VIRGEN MARIA.

ESTA ES LA NAVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN LA CARNE. VENID, ADOREMOS AL SALVADOR. EL ES EL ENMANUEL, EL DIOS CON NOSOTROS

martes, 9 de diciembre de 2008

Nuestra MADRE, Inmaculada...



En una pequeña gruta en el pueblito de Lourdes, en Francia, la Virgen se le apareció a una niña diciéndole: "Yo soy la Inmaculada Concepción". Era el año 1858…
Pero… ¿Qué significa la Inmaculada Concepción? Esta expresión alude a que la Virgen María fue preservada del pecado desde el primer instante de su existencia humana. Dios, por la Inmaculada Concepción de María, preparó para su Hijo una morada digna de él.
La devoción popular por los fieles a su fiesta data del siglo VII en Oriente; en Irlanda desde el siglo IX y, en Inglaterra y en España, desde el siglo XI. El convencimiento de la verdad que encierra se remonta a los orígenes mismos del cristianismo, que considera a la Virgen como la "toda Santa".
El Papa Pío IX proclamó solemnemente esta verdad el 8 de diciembre de 1854. Instauró la fecha para la celebración de la fiesta de forma conjunta para toda la Iglesia. Se instituyó a través del dogma de la Inmaculada Concepción que dice que María "por un privilegio único, fue preservada de la mancha (el pecado) original desde el primer instante de su concepción". Esta fiesta nos hace meditar sobre la inefable belleza del alma de María y, también, sobre la belleza de toda alma santificada por la gracia redentora de Cristo. Durante esta jornada los católicos acostumbran a asistir al oficio de la misa, como un domingo.

La Madre del salvador es también nuestra Madre porque su Hijo así lo quiso: "Ahí tienes a tu Madre". María no puede estar lejos de la mente y del corazón del cristiano, especialmente durante el tiempo de Adviento. La fiesta de la Inmaculada, al comienzo de este tiempo es un estímulo para nuestra "espera confiada". ¿Quién mejor que ella, que lo llevó en su seno, pudo esperar su venida? Ella, la Madre concebida sin pecado, nos invita a arrepentirnos, a desechar el mal y a hacer el bien para preparar el camino al Emmanuel. María tiene una misión importante en la Iglesia porque es Madre y modelo de la Iglesia. Nuestra devoción a María debe llevarnos a su Hijo Jesucristo: "Haced lo que El os diga". Todo lo que tiene, todo lo que es María le viene de Cristo. María es la primera cristiana, toda cristiana, hecha enteramente para Cristo. Por eso es la mujer del futuro, la humanidad del futuro, la nueva humanidad que siempre hemos soñado y que Dios mismo soñó. Pero esto sólo será posible si vivimos cerca de Dios, confiados y seducidos por su Amor, como María. Entonces reinará en todo el mundo otra vez la armonía y la paz.

lunes, 1 de diciembre de 2008

ANUNCIO DE ADVIENTO


Queridos hermanos, la paz sea con todos vosotros. Empieza para nosotros un tiempo MAGNÍFICO; un tiempo de espera (esperanza) y alegría, un tiempo de paciencia y de amor, en el que hemos de reflexionar sobre nosotros, sobre qué hemos dejado pasar a nuestro corazón en todo este año desde nuestra última Pascua.
Miremos dentro de nosotros y reconozcamos quiénes somos en Realidad, sin falsedades ni envestiduras..., esto hará exaltad "ferozmente al dragón" por lo que <>; revistámonos con la fuerza de la ORACIÓN, la templanza del AYUNO, y la defensa de la LIMOSNA...
Os deseo a cada uno que viváis SERIAMENTE este ADVIENTO, mirad al que ha de ser nuestro ÚNICO espejo: CRISTO..
LA PAZ.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS


Recordemos que sí es posible ser verdaderos hombres; hombres de Paz: él pudo y lo dejó todo por Él, por DIOS:

Señor, hazme un instrumento de tu paz;
donde haya odio, ponga amor;
donde hay ofensa, perdón;
donde hay duda, fe;
donde hay desesperanza, esperanza;
donde hay tinieblas, luz;
donde hay tristeza, alegría.


Oh Divino Maestro,
que no busque yo tanto.
Ser consolado como consolar.
Ser comprendido como comprender.
Ser amado como amar.
porque dando se recibe.
Perdonando se es perdonado.
Y muriendo a si mismo
se nace a la vida eterna.
San Francisco de Asís
†