lunes, 25 de agosto de 2008

Corona de San Benito


Oh Padre Eterno, te suplico que destruyas el poder de tus más grandes enemigos: los espíritus malignos... arrójalos a lo más profundo del infierno y déjalos ahí para siempre...


Corona de San Benito
varias fuentes
adaptado para tengoseddeti.org




San Benito (480-547), quien actualmente es el patrón de Europa, fue un poderoso exorcista y su medalla, la “Medalla de San Benito”, es muy poderosa en contra de los ataques del Maligno, y del mal en todas sus formas...
La Corona es muy fácil de rezar... se comienza rezando el Credo... seguido por tres cortas jaculatorias tomadas de la Medalla de San Benito, cada jaculatoria acompañada de un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria...
Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


¡La Santa Cruz sea mi Luz,
y que el Dragón no sea mi guía!
Padre Nuestro..., Dios te salve, María..., Gloria al Padre...


¡Abajo contigo Satanás,
para de atraerme con tus mentiras!
Padre Nuestro..., Dios te salve, María..., Gloria al Padre...


¡Venenosa es tu carnada,
trágatela tú mismo!
Padre Nuestro..., Dios te salve, María..., Gloria al Padre...


Oración
Padre Eterno, en unión con tu Divino Hijo y el Espíritu Santo, y a través del Inmaculado Corazón de María, yo te suplico que destruyas el poder de tus más grandes enemigos: los espíritus malignos. Arrójalos a lo más profundo del infierno y déjalos ahí para siempre. Toma posesión de tu Reino, el cual creaste y al cual tienes derecho.
Oh Padre Eterno, concédenos el Reino del Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María. Yo repetiré esta oración por puro amor, con cada latido de mi corazón y en cada uno de mis suspiros. Amén.