lunes, 24 de septiembre de 2007

Ante la profanación del Santísimo en Fuensalida – Mons. Antonio Cañizares Llovera


Queridos hermanos y hermanas en el Señor:


Hoy no presidimos ninguno de los Obispos la Santa Misa en nuestra Catedral. Nos encontramos los tres en Fuensalida, a donde hemos acudido para celebrar la Eucaristía con la comunidad cristiana de este querido pueblo que sufre con la profanación del Santísimo en una de sus iglesias.


Vamos allí, con profundo dolor, a presidir los actos de desagravio, expiación y reparación por este terrible pecado de sacrilegio perpetrado contra lo más santo, lo más importante, lo más central: nada menos que el cuerpo de Cristo, Cristo mismo en persona, el Hijo único de Dios que nació de la Santísima Virgen María, que se entrega por nosotros, que nos ha amado y ama hasta el extremo, que nos redime y nos salva.


El sagrario y dentro de él el Cuerpo del Señor han sido robados y profanados. Es un escarnio gravísimo contra el Señor, es un tratar de destruirlo de nuevo, es un rechazarlo de plano, es tantas cosas contra Él, que, sin embargo, quiere a todos, incluso a los que de esta manera le maltratan: por ellos y por todos ha dado su vida; para ellos y para todos pidió y sigue pidiendo el perdón en la Cruz, porque no saben lo que hacen, a pesar de la maldad de su acción y de su odio contra Él; si supieran Quién es Él, ¿cómo iban a hacerlo? ¿Cabe un corazón tan destruido que pueda actuar así ante ese Corazón tan inmenso, el de Jesús, que ha dado su vida por nosotros? Tras esta profanación, se reconozca o no, existe una actitud de odio: de odio contra Dios y su Hijo Jesucristo venido en carne, de odio contra la fe y la Iglesia Católica. El odio, además de envilecer el corazón de los hombres que odian, genera odio y violencia. No es así lo que vemos en Jesús que es Amor, misericordia y compasión sin límites, que perdona siempre y nos manda a sus discípulos amar a los enemigos, orar por los que nos odian y persiguen; así se edifica una sociedad que verdaderamente es capaz de vivir en convivencia, en el respeto a todos.


Con toda la comunidad eclesial que vive en Fuensalida celebraremos los actos de expiación: Eucaristía, adoración al Santísimo, procesión con el Cuerpo de Cristo por las calles de Fuensalida hasta la ermita donde ha sido profanado, proclamando la fe en Él, alabándolo y adorándolo, y pidiéndole por quienes de esta manera le han ultrajado, así como por todo el mundo y cuantos viven de espaldas a Él y le ofenden. Pido a todos que os unáis a nosotros con actos de desagravio y reparación desde la Catedral Primada, y desde todos los pueblos y comunidades de nuestra Diócesis toledana, tan hondamente arraigada en el Cuerpo de Cristo.


En muy poco tiempo la diócesis de Toledo ha sufrido con profundísimo dolor y pleno rechazo varias profanaciones similares de robo y ultraje al Santísimo Sacramento en diversos pueblos. Nunca debería haber acontecido ninguna de ellas; son ya muy demasiadas, con todo, como para que callemos. No se nos diga que el móvil es el robo. No seamos ingenuos; no se nos diga que se han perpetrado estos delitos por dinero, porque apenas significa nada el valor o lucro económico de estos robos. Hay una clara intencionalidad que vulnera el respeto a lo más santo de la Iglesia y del mundo: Jesucristo, realmente presente en la Eucaristía, centro de la fe católica, fuente y culmen de la vida de la Iglesia. Es un ataque a la libertad religiosa en su núcleo más íntimo; un delito contra el derecho fundamental e inalienable de la libertad religiosa que, en este caso, es más que el herir los sentimientos religiosos de unas personas que profesan un determinado credo; es un delito contra la realidad misma que nos sustenta: Jesucristo en persona; la Sagrada Hostia no es un símbolo es nada menos que el Hijo de Dios hecho carne realmente.


Este desgraciadísimo y deleznable hecho ocurre al mismo tiempo que en Ibiza y en Madrid se están llevando a cabo, aunque de distinto modo y alcance, manifestaciones o muestras atentatorias contra el derecho fundamental, garantizado en la Constitución, a la libertad religiosa, contra la fe y la Iglesia Católica, subvencionadas para mayor escarnio con dinero público, en Ibiza y en Madrid (en Ibiza, además, en un templo desacralizado). Son muchas ya las muestras de una agresión multiplicada contra la libertad religiosa que les corresponde a los católicos y la Iglesia Católica, como a cualquier otra Religión. Esto debe cortarse. No se compare esta libertad, que está en la base de todas las libertades, con otro tipo de libertad: de expresión, artística, etc. Un país donde no es respetado el derecho fundamental a la libertad religiosa camina a la deriva; si, además, este derecho está tutelado por la Constitución y una Ley Orgánica que la desarrolla en este punto, el Estado de derecho debe actuar en esa salvaguardia y en las medidas que corresponda aplicar. Pedimos y exigimos esto en bien de nuestra sociedad. ¿Es mucho pedir?


En Dios y el respeto a Dios es donde está el futuro del hombre. Pretender edificar la historia y el futuro del hombre contra Dios, es edificar un futuro contra el hombre. Colaboremos todos a que ese futuro no se quiebre y que sea verdadero, humano y humanizados: respetando a Dios manifestado y entregado en su Hijo Jesucristo, respetaremos al hombre.


Vivimos tiempos de prueba, y en ellos hemos de ofrecer el testimonio de nuestra fe, la valentía y la perseverancia, el perdón y la oración por los que nos odien o persigan. Así lo hicieron también los 498 mártires de la Persecución religiosa que serán beatificados el próximo día 28 de octubre. A ellos nos encomendamos; ellos son aliento de vida cristiana y testimonio de perdón.


+ Antonio Cañizares Llovera
Cardenal Arzobispo de Toledo
Primado de España