viernes, 12 de octubre de 2007

Jesus Sacramentado: SANTA MISA Y PERDON


A la hora de tu muerte,
tu mayor consuelo serán las Misas
que durante tu vida oíste.

Cada Misa
que oíste te acompañará en el tribunal divino
y abogará para que alcances perdón.

Con cada Misa
puedes disminuir el castigo temporal
que debes por tus pecados,
en proporción con el fervor con que la oigas.

Con la asistencia devota
a la Santa Misa
rindes el mayor homenaje a la Humanidad
Santísima de Nuestro Señor.

La Santa Misa
bien oída suple tus muchas
negligencias y omisiones.

Por la Santa Misa
bien oída se te perdonan todos los pecados
veniales que estás resuelto a evitar,
y muchos otros
de que ni siquiera te acuerdas.

Por ella pierde también el demonio
dominio sobre ti.
Ofreces el mayor consuelo
a las benditas ánimas del Purgatorio.
Consigues bendiciones
en tus negocios y asuntos temporales.

Una Misa
oída mientras vivas te aprovechará
mucho más que muchas que ofrezcan por ti
después de la muerte.
Te libras de muchos peligros y desgracias
en los cuales quizás caerías
sino fuera por la Santa Misa.
Acuérdate también de que con ella
acortas tu Purgatorio.

Con cada Misa
aumentarás tus grados de gloria en el Cielo.
En ella recibes la bendición del sacerdote,
que Dios ratifica en el cielo.

Al que oye Misa todos los días,
Dios lo librará de una muerte trágica
y el Angel de la guarda tendrá presentes
los pasos que dé para ir a la Misa,
y Dios se los premiará en su muerte.

Durante la Misa
te arrodillas en medio de una multitud
de ángeles que asisten invisiblemente
al Santo Sacrificio con suma reverencia.

Cuando oímos misa en honor
de algún Santo en particular,
dando a Dios gracias
por los favores concedidos a ese Santo,
no podemos menos de granjearnos
su protección y especial amor,
por el honor, gozo y felicidad
que de nuestra buena obra se le sigue.

Todos los días
que oigamos Misa
estaría bien que además
de las otras intenciones, tuviéramos
la de honrar al Santo del día.

La Misa es el don
más grande que se puede ofrecer al Señor
por las almas, para sacarlas del purgatorio,
librarlas de sus penas
y llevarlas a gozar de la gloria.
– San Bernardo de Sena.

El que oye Misa
hace oración, da limosna o reza
por las almas del Purgatorio,
trabaja en su propio provecho.
– San Agustín.

Por cada Misa
celebrada u oídas con devoción,
muchas almas salen del Purgatorio,
y a las que allí quedan
se les disminuyen las penas que padecen.
– San Gregorio el Grande, Papa.

Durante la celebración de la Misa
se suspenden las penas de las almas
por quienes ruega y obra el sacerdote,
y especialmente de aquellas
por las que ofrece la Misa.
–San Gregorio el Grande

Puedes ganar también Indulgencia Plenaria
todos los lunes del año
ofreciendo la santa Misa y Comunión
en sufragio de las benditas almas del Purgatorio.
Para los fieles que no pueden oír Misa el lunes
vale que la oigan el domingo con esa intención.
Se suplica que apliquen todas las indulgencias
en sufragio de las Almas del Purgatorio,
pues Dios nuestro Señor, y ellas
le recompensaran esta caridad.

La Santa Misa es la
renovación del Sacrificio el Calvario
el Mayor acto de adoración
a la Santísima Trinidad.
Por eso es obligación oírla
todos los domingos y fiestas de guardar.

DIOS TE BENDIGA!